"Alerta el día 21 de abril". Así
comienza un mensaje de correo electrónico que corre como
la pólvora desde hace días por Internet y por SMS, y que
alerta de un "sirio en busca y captura" que advierte a
unas jóvenes para que "no se acerquen a un centro
comercial". El aviso está supuestamente avalado por la
policía, que pide a los anónimos internautas que "corran
la voz". El mensaje, evidentemente, no tiene ningún
fundamento. Es uno más de los miles de bulos que
circulan por la Red.
En la policía, insisten en que el mensaje es mentira.
"Todo está inventado", aseguran, y atribuyen su
creación a gente que sólo quiere "provocar alarma social
y ver hasta dónde llega su texto". Las fuerzas de
seguridad investigan la autoría de este y otros mensajes
similares, que llevan recibiendo "desde hace una
semana".
El e-mail en cuestión resulta alarmante: "Ayer una
de mis compañeras iba en el tren con otras cuatro chicas
y se les acercó un hombre con acento árabe, que les dijo
que lo del 11-M no es nada con lo que va a ocurrir. Que
van a correr ríos de sangre todavía. Que tuvieran
cuidado el 21 de Abril en los centros comerciales.
Pues bien, mi compañera cuando llegó a casa fue a la
comisaría. Contó lo que había ocurrido, y describió al
hombre este. Con la descripción y las fotos, le
reconoció y el tío en cuestión es un Sirio que está en
busca y captura por el 11-M. La policía le dijo que era
la primera vez que una persona iba a la comisaría para
contar algo así y que le hubiese ocurrido en primera
persona. Le comentaron que corriese la voz". Y vaya
si ha corrido.
El mensaje comenzó a llegar a miles de buzones de
correo a finales de la semana pasada, aunque es
prácticamente imposible determinar su procedencia.
Casi siempre están encabezados por un titular del tipo
"no sé si será verdad, pero por si las moscas..."
Similitudes con otros bulos
En el texto que circula por la Red se pueden
encontrar muchas similitudes con otro que circuló hace
algo más de un año sobre unos etarras que iban a volar un centro
comercial en Madrid durante las Navidades. En
aquella ocasión, era una mujer -que curiosamente siempre
era una amiga de toda confianza de la persona que
escribía el mensaje- la que en un momento de apuro
dejaba dinero a una persona que estaba en la caja de un
centro comercial. Agradecido, el hombre le advertía que
"por su seguridad, no debe acercarse a las grandes
superficies hasta finales de diciembre". El hombre, no
podía ser menos, resultó ser reconocido en las fotos de
los archivos policiales como uno de los más sanguinarios
miembros del Comando Madrid.
Pese a la escasa credibilidad que tienen estos
mensajes, son miles las personas que se lo creen, y
hacen cundir la alarma social. Tras la propagación del
mensaje del 21 de abril, ayer mismo, en Madrid, una
frutería de Fuenlabrada colgaba el texto del e-mail para
advertir a sus clientes, y los taxistas de Madrid no
tenían otro tema de conversación. Dando el mensaje por
válido, claro.
Hoy, día del supuesto atentado, en el Ministerio del
Interior no hay ninguna alarma especial.
Sin embargo, el bulo 'del 21 de abril' no es el
primero ni será el último de la larga historia de
los mensajes que circulan gracias a la Red. Su facilidad
para la propagación y la imposibilidad de controlar la
veracidad del texto hacen que surjan bulos de todo tipo:
desde el falso texto escrito por Ussía criticando a
Almodóvar hasta el 'noviazgo' de José María Aznar y
Cayetana Guillén Cuervo, pasando por los mecheros bomba
o la truculenta historia de Ricky Martin, un perro y la mermelada de
fresa.
Y los bulos no son sólo españoles. En esto, como en
todo, hay también versiones internacionales. En EEUU
hace sólo dos meses se extendió
como un reguero de pólvora un e-mail en el se ponía
"en conocimiento de la población para que esté alerta"
que varios "terroristas" habían comprado en una casa de
subastas on line un buen número de uniformes de UPS y
FED-EX" con los que pretendían "entrar en edificios
protefidos para provocar atentados".
La recomendación de la Policía y los responsables de
Protección Ciudadana es siempre la misma: no hacer
caso. En caso de que las fuerzas de seguridad
tuvieran realmente que alertar a la población de algún
peligro inminente, los métodos para hacerlo no serían
decir a una persona que accidentamente pasa por la
comisaría que difunda boca a boca la noticia.