El
PSOE crea un nuevo frente anti-español
en Galicia
Touriño
pactará con el radical Quintana al no conseguir Fraga
el escaño 38
Las encuestas indicaban que los
gallegos querían cambio pero pensaban que ganaría
Fraga. Una razón para pensar que, de haber tenido un
nuevo liderazgo, los gallegos podrían haber realizado
un cambio sin necesidad de virar a la izquierda. El maltrecho
estado del PP en Galicia ha sido seguramente el motivo que
ha llevado a Rajoy a no cambiar nada por miedo a que se rompiera.
Pero ahora, fuera del poder, parece el momento idóneo
para que el PP se muestre en Galicia como la fuerza moderna,
nacional y liberal-conservadora que ya es en casi todo el
resto de España, de modo que pueda presentarse dentro
de cuatro años como la solución a los problemas
que, previsiblemente, provocará el nuevo gobierno nacionalista
y socialista.
Y es que José Blanco ya ha indicado que el nuevo gobierno
se centrará en aumentar el autogobierno de Galicia
y Quintana ha exigido la elaboración de un nuevo estatuto
al estilo catalán. Para el PSOE, lo importante parece
ser el poder, no cómo se ejerce ni para qué.
Si a esto juntamos el radicalismo nacionalista de BNG, el
cambio en Galicia no podría dar más mala espina.
Y si Zapatero ve en esto un respaldo a su política
de destrucción de la constitución, el futuro
de España ha de pintarse de un negro realmente oscuro.
El presidente en funciones de la Xunta,
Manuel Fraga, ha señalado que "es pronto para hacer
acusaciones o expresar sospechas", pero considera que "algo
no funciona" en el retraso de la llegada de votos de la emigración
procedentes de Venezuela. El número de sufragios llegados
hasta el momento a la Audiencia de Pontevedra, provincia importante
para que el PP revalide mayoría, asciende a unos
35.000. Los votos que llegan a Lugo están siendo
custodiados de forma "permanente" por la Guardia Civil y la
Policía Nacional
Manuel
Fraga indicó que sobre el retraso de la llegada
de votos procedentes de Venezuela "se han hecho ya unas gestiones",
pero "las excusas que se han dado hasta ahora no parecen satisfactorias,
y algo no funciona allí".
A preguntas de si en el PP están inquietos por la demora,
el presidente en funciones de la Xunta manifestó que
el problema "no es la inquietud, es que no llega", y afirmó
que sólo se ha recibido una "pequeña parte del
emitido" en aquel país. El dirigente popular, que dijo
que no quiere con estas palabras alegar "mala voluntad", insistió
en que "no llegan" las sacas, tan sólo "unas pocas"
en la provincia de La Coruña, cuando es en Pontevedra
donde se discute la mayoría que saldrá de las
elecciones del 19 de junio.
Sobre si sospecha de un organismo venezolano dependiente del
Gobierno, que es el que recoge el voto, Fraga dijo no tener
nada que decir y, "por ahora, es pronto para hacer acusaciones
o expresar sospechas" porque "lo único cierto es que
estamos a jueves y ha llegado un número muy pequeño"
de sufragios.
En este sentido, la Audiencia de Pontevedra ha recibido este
jueves alrededor de 1.500 votos procedentes de la emigración,
con lo que el número de sufragios llegados hasta el
momento para su cómputo, el próximo lunes, asciende
a unos 35.000, informó Efe.
El voto emigrante de Pontevedra decidirá si finalmente
el escaño número veintidós de esta provincia
sigue en manos del Partido Socialista de Galicia, como resultó
del escrutinio del 19 de junio, o pasa al PP, lo que supondría
para los populares revalidar la mayoría absoluta.
El "octogenario" roza por
quinta vez la mayoría absoluta
El PP
gana las elecciones gallegas, aunque se queda al borde de
la mayoría absoluta con 37 escaños - El PSdeG
suma ocho diputados y pretende formar gobierno con el Bloque
- Batacazo del BNG, que pierde cuatro escaños - La
presidencia de la Xunta queda pendiente del escrutinio del
voto de los emigrantes
Por primera vez en unas elecciones, los políticos
no salieron apresuradamente para anunciar su victoria nada
más conocerse los resultados. No es para menos, pues
todas las puertas siguen abiertas en Galicia y quién
gobierne en los próximos cuatro años en Santiago
será decisión de los ciudadanos de ultramar
(y de los de aquí, oye).
Sin embargo, las caras de los políticos nos indican
una vez más por dónde pueden ir los tiros. Mientras
que en el PP, pasados los nervios iniciales de las encuestas,
celebraban animadamente su ¿amarga? victoria en Galicia,
la cara de los socialistas celebrando su ¿dulce? derrota
no era precisamente de fiesta.
No es para menos. El PSOE no debería estar satisfecho
con un posible gobierno en coalición condicionado al
hecho de que Fraga no obtenga finalmente la mayoría
absoluta. Es una derrota de la estrategia nacional del PSOE
que tenga que recurrir a una política perversa de alianzas
para acceder al poder.
El hecho de que esta coalición apenas supere los apoyos
obtenidos por un octogenario perpetuado en el poder demuestra
la desconfianza de los ciudadanos hacia este tipo de pactos.
Aunque lo oculten, después de cuatro mandatos gobernando
en Galicia el PP por mayoría absoluta, la victoria
por la mínima de la coalición no explícita
PSOE-BNG supone un fracaso estrepitoso para el Gobierno de
Rodríguez Zapatero.
La derrota de Galicia debería llevar al PSOE a replantearse
sus hipotecas independentistas. En cierto modo, si Fraga obtuviera
finalmente el escaño que necesita para gobernar, podría
estar haciendo un favor al PSOE. Un nuevo gobierno "a
la zetapé" con el BNG en Galicia sería
nefasto, en primer lugar, para el PSOE. Las consecuencias
serán terribles para este partido y, por supuesto,
para los españoles. Podemos decir, sin temor a equivocarnos,
que España espera ansiosa este escaño de Fraga.
Fraga
ha demostrado en esta campaña que la edad no le ha
robado ni claridad de ideas, ni reciedumbre física,
ni energía política. Con ese bagaje ha podido
conservar la iniciativa a lo largo de toda la campaña
Si el PP logra su quinta mayoría absoluta
en Galicia el domingo, será contra viento y marea.
Las flores de invernadero de la corrección política
se asustan de las inconveniencias verbales de Fraga, pero
no van a ser esos defectos del presidente gallego los que
inclinen la balanza. Con esos y otros ha ganado en cuatro
ocasiones. El PP ha obtenido la mayoría de los votos
en la región pese a trances como el Prestige, la guerra
de Irak y el 11-M. Fraga se presta a la caricatura, pero ese
árbol no ha impedido hasta ahora a los electores ver
el bosque: el despegue económico y social de Galicia,
negado siempre por la oposición, ha sido una realidad.
Esa realidad puede jugar contra el PP en estos comicios. Y
por dos vías distintas. El PP, como suele hacer, ofrece
buena gestión, pero éste es un mensaje insuficiente
en sociedades que ya han alcanzado cierto nivel de prosperidad.
Y ahora no controla el grifo del dinero estatal. Una gran
mayoría de los gallegos perciben que el gobierno central
maltrata a la Comunidad y sería de ilusos no colegir
que la tentación de alinearse con el viento que sopla
de Madrid será fuerte.
Por si alguien no tenía claras las ventajas de un tal
aparejamiento, Rodríguez se ha encargado de iluminarlo
en sus tournés por la región. Ya fuera con el
símil de la bicicleta: “necesitas dos pedales,
el del gobierno de España y el de Galicia”, o
con un “no regatearé ni un euro del presupuesto
de España para apoyar al gobierno de Touriño”,
pocas veces se habrá hecho un chantaje tan transparente
al electorado. Y eso por parte de quienes suelen acusar a
Fraga de “comprar votos”. Que son los mismos del
“plan Galicia de mier..” y los mismos que han
preferido atarse a sus insaciables socios de Cataluña.
Pero si hay algún “efecto ZP” que funcione,
más allá de los nuevos votantes, será
la promesa del maná estatal.
Con el desgaste de cuatro legislaturas seguidas, olvidados
ya el desastroso bienio bajo la batuta socialista y los desmadres
del felipismo, con una política educativa y cultural
seguidista del nacionalismo y un sector de nuevos votantes
que ha nacido a la política bajo las campañas
de agit-prop de la izquierda, el PP en Galicia tiene poco
a favor y mucho en contra para alcanzar los 38 escaños
que necesita. Y si bien la franja opaca de las encuestas suele
corresponder al voto de la derecha, es posible que se esté
preparando discretamente un trasvase en sentido contrario.
No se sabrá hasta el final.
De momento, los socialistas están echando toda la carne
en el asador de las gallegas. Para el PSOE son la ocasión
de refrendar el precario edificio zapateril, la que se le
escapó en las europeas, en el oprobioso referéndum
plus y en las autonómicas vascas. Si Fraga se quema
en las urnas, el humo servirá de incienso para ZP y
velará las resquebrajaduras que aparecen día
tras día en su careta. Al menos, durante unos cuantos
telediarios.
Pendientes
de la mayoría del octogenario Fraga, sólo podrían
gobernar con la ayuda de los radicales en un indeseable pacto
a la zetapé
Es un drama político para los socialistas
que todas las encuestas den ganador a Fraga en Galicia. Es
un fracaso político de envergadura para el PSOE que
todo gire en torno a si el PP sacará o no mayoría
absoluta. Es una derrota del programa socialista que tenga
que recurrir a una política perversa de alianzas para
acceder al poder. El posible éxito aritmético
del PSOE no es sino otra forma de hablar de la decadencia
política de los ganadores. Pues que lo más grave
de las elecciones de Galicia es que el perdedor pudiera llegar
al poder. El PSOE, efecto, será el gran perdedor de
las elecciones gallegas frente al PP, pero sólo podrá
gobernar por un acuerdo con el BNG. El alevoso triunfo del
PSOE sería tan ridículo, tan dependiente de
fuerzas irracionales y malas artes nacionalistas, según
todos los sondeos electorales, que las consecuencias serán
terribles para este partido y, por supuesto, para los españoles.
El PSOE diría, una vez más, adiós a la
nación española en Galicia, porque tendrá
que gobernar con independentistas.
Aunque lo oculten, después de cuatro mandatos, cuatro,
gobernando en Galicia el PP, si el PSOE no gana por mayoría
holgada las elecciones del 19 de junio, será un fracaso
estrepitoso para el Gobierno de Rodríguez Zapatero.
Vendría a sumar, después de su llegada accidentada
al poder, una derrota más a las que ya obtuvo en las
europeas, vascas, por no citar el lamentable referéndum
sobre la Constitución europea. También será
un fracaso, porque ganando, o mejor, porque sólo puede
ganar con los votos del BNG tiene que gobernar con este partido.
No menos humillación sería para los socialistas,
según predicen algunos analistas, que tuvieran que
ceder las Consejerías más importantes, o incluso
la presidencia, de la Xunta al independentista Quintana; nadie
descarte esta posibilidad, sobre todo si recordamos que en
las anteriores autonómicas, en 2001, esta coalición
de partidillos independentistas y marxistas-leninistas fue
la segunda fuerza electoral de Galicia por delante del PSOE.
Por lo tanto, aunque los socialistas alcanzasen el poder,
resulta extraño, e incluso atrabiliario, que tengamos
que hablar de su fracaso. En realidad, el fracaso es trágico,
porque los resultados electorales demostrarían una
vez más que el PSOE es incapaz por sí sólo,
sin recurrir a tácticas y estratagemas postelectorales
de desmontaje de la nación democrática, de crear
una alternativa plausible al PP. El PSOE, y esta es la tragedia,
es incapaz de generar nuevas ilusiones, nuevos proyectos democráticos
capaces de desplazar a Fraga. Lejos de diseñar nuevas
políticas o de poner imaginación a las pocas
que tiene, el PSOE tiene que recurrir a las añagazas
de los viejos partidos del XIX y XX que vendían su
alma al diablo por las migajas del poder. La democracia concebida
como una forma de vida atractiva al PSOE le trae sin cuidado,
su única obsesión es la utilización del
Estado de Derecho para eliminar a los adversarios por un lado,
y, por otro, reducir la democracia a una mera fórmula
aritmética, o sea, conseguir la mitad más uno
de los votos a cualquier precio, que es el mejor camino para
definir el “golpe de Estado postmoderno” del que
tan partidario es el PSOE.
No quiero dudar de que, a veces, resulta normal gobernar en
coalición con otras fuerzas políticas, pero
hacer una campaña electoral sabiendo que, en el mejor
de los casos, sólo podrá gobernarse con uno
de los adversarios es más que triste. Es un drama,
que termina pervirtiendo el programa de un partido, supuesto
que lo tenga, e incluso la esencia de la democracia. En fin,
a pesar de todo, o sea, de la edad y el estilo de Fraga, o
que el PP no haya resuelto el problema de la sucesión
en Galicia, o que el PSOE oculte el inmenso despegue económico
y social de Galicia con Fraga, o incluso a pesar del chantaje
de Rodríguez Zapatero al electorado gallego prometiendo
que “no regatearé ni un euro del presupuesto
de España para apoyar al gobierno de Touriño”
y, por supuesto, a pesar de haber paralizado el plan Galicia
de infraestructuras, etcétera, el PSOE no ganará
las elecciones.
He ahí el dato que tiene que discutirse. Precisamente,
el que todos ocultan. ¡Es penoso!
Agapito Maestre, en LIBERTAD DIGITAL
Pepiño protesta
porque las fechas de las elecciones coinciden con las de los
exámenes impidiendo a los jóvenes progresistas
ir a votar (a los de derechas no)
Pepiño Blanco, la mascota de las Elecciones
Gallegas, ha manifestado en su particular dialecto que el
PP ha elegido la fecha de los comicios para que coincida con
los exámenes de junio, impidiendo de este modo el voto
de miles de jóvenes y jóvenas, que según
él "tién ganas de cambio". Suponemos
que los jóvenes capitalistas votantes del PP podrán
acudir a la cita transportado por sus propios helicópteros.
Este Pepiño tiene unas cosas.. ¡Pero si van sobraos..!
¿O no?
PSOE
y Bloque, preocupados porque Fraga pueda aparentar menos años
en el cartel...
PSOE, Bloque Nacionalista Gallego y prensa
izquierdosa en general se divierten estos días con
uno de los temas que más preocupan a los gallegos:
¿Está manipulado el cartel de Fraga?
Más allá de la fotogenia o no del candidato,
del buen hacer del fotógrafo o de los trucos para ocultar
defectos (¿Alguien recuerda la calva de Almunia en
los carteles del 2000?), resulta muy triste que la única
crítica "de profundidad" que estos partidos
puedan hacer a Fraga sea que oculta su edad.
¿Qué pasa? ¿Que si Fraga aparentara pasar
de los ochenta le ganaban de calle, pero si únicamente
parece que tiene setenta no? No paran de ponerse vendas...
Porque saben que la herida será monstruosa.
...pero este no es el motivo del batacazo
que se van a llevar
El Secretario
de Organización del PSOE, Pepín Blanco (el de
la caspa) habla de pactos con el Bloque Nacionalista Gallego
para intentar derrotar al PP en las próximas autonómicas
gallegas
"La mentirá derrotará al
PP", decía este pequeño gran energúmeno
que supuestamente se encarga de organizar a su propio partido.
Ha dicho además que el Partido Socialista de Galicia
pactará con el BNG (Bloque Nacionalista Gallego) para
intentar la derrota de Manuel Fraga.
Aunque las encuestas no dicen eso si no que sitúan
al líder popular de Galicia sobrepasando incluso la
mayoría absoluta necesitada. El Prestige, la
famosa Guerra de Irak y las "manipulaciones" del
Partido Popular serán unas de las armas utilizadas
en la campaña socialista para que el PSOE aspire a
la presidencia de la Xunta. También descalificarán
a Fraga (como ya ha hecho Pepín Blanco) por su edad.
La desesperación y obsesión que el PSOE tiene
con el poder, ha llegado ya a los pactos más descerebrados
con nacionalistas: en el Congreso de los Diputados con ERC,
en la misma Cataluña gobernando conjuntamente con más
nacionalistas, en Vascongadas posiblemente pretenderán
un gobierno sociopeneuvista (ójala nos equivoquemos)
y por último, en Galicia -última tierra española
afectada por el nacionalismo, pero a escasa escala- lo intentarán
con el Bloque Nacionalista Gallego. Esto es para titular del
diario sensacionalista inglés Sun: el
Gobierno español se alía con todos los partidos
que pretende desmembrar su propio país.