Por más que me empeñe,
tengo dificultad para encontrar razones del voto afirmativo
en la consulta del próximo 20F; y me encuentro extraño
y perplejo ante este evento. Soy naturalmente esperanzado,
optimista y positivo. Pero no puedo callar mi perplejidad
y una cierta indignación.
Yo esperaba del presidente Zapatero el cumplimiento de las
promesas y de las formas democráticas largamente proclamadas
por el que fue candidato ZP. Tengo que decir que me está
decepcionando; y, de seguir así las cosas, esto tiene
toda la pinta de convertirse en un régimen. Veo a un
hombre sin liderazgo, obsesionado con no perder el poder a
costa de lo que sea, severo y mezquino con amplios sectores
de la sociedad española y, en cambio, muy comprensivo
y pactista con dirigentes de partidos separatistas y excluyentes,
que negocian con terroristas.
Reflexiono sobre estas cosas, en el contexto de la consulta
del 20F, y me pregunto: ¿Cuál es la finalidad
de la política? Yo entiendo que la política
es el uso del poder legítimo para la consecución
del bien común de la sociedad. Por tanto, la preocupación
del hombre político debe ser buscar el bien de todos
y cada uno, aplicando medidas y políticas justas, respetuosas
con los ciudadanos.
Por otro lado, me intereso por saber qué dijo la Comisión
de Conferencias Episcopales de la Comunidad Europea (COMECE),
en la Plenaria de noviembre de 2004, sobre el Tratado Constitucional
que ahora nos tiene entretenidos. Leo que los obispos de la
COMECE saludan la firma del Tratado, lamentan que no haya
quedado en pie ninguna referencia a las raíces cristianas
de Europa, afirman que refleja los valores y objetivos de
la Unión y la visión cristiana del ser humano,
y subrayan “la importancia de un debate público
interactivo e informativo durante el proceso de ratificación,
y ello principalmente en los Estados miembros en los que se
celebrarán referendos”.
Me parece muy adecuada y oportuna esta orientación
episcopal. A mí me sirve; y me anima a reflexionar
sobre esa propaganda-única-lúdico-festiva, montada
por el Gobierno del Reino de España, en orden a llevar
a los ciudadanos a las urnas el 20F. En este momento, hay
razones para decirle al Gobierno que no nos gusta lo que está
haciendo y que no le haremos caso, pues queremos que tome
las cosas más en serio.
Primera, porque no nos dicen la verdad al
elevar a rango de “Constitución” lo que
no pasa de ser un larguísimo “Tratado”,
lleno de cosas muy deseables, que ya están en las Constituciones
democráticas nacionales, y también de calculadas
ambigüedades y omisiones.
Segunda, porque este Gobierno y su partido
no quieren que se vote el Tratado en el Parlamento, sede de
la soberanía de la Nación. ¿Tienen miedo
de que sus socios independentistas les pidan cuentas? Sin
embargo, se va a debatir y a votar el Plan Ibarreche, calificado
por los expertos como ilegal y anticonstitucional.
Tercera, porque este Gobierno, su partido
y la oposición no quieren que haya debate, estudio
y reflexión sobre lo que realmente votamos, y cuánto
nos jugamos en esta partida. ¿Hay algo que ocultar
o difícil de explicar a los ciudadanos?
Cuarta, porque este Tratado está hecho
a la medida de Francia y Alemania, prácticamente impuesto
por ellos y dudosamente solidario con los demás miembros
de la Unión, entre ellos España.
Quinta, porque no nos explican por qué
es necesario y tan urgente este referendo, ya que existe un
Derecho Comunitario suficiente para crear una Europa más
unida y solidaria; además, existen ahora mismo cuestiones
muy graves que deberían concentrar nuestra preocupación.
Sexta, porque ni los que han montado esta
propaganda-única-lúdico-festiva ni sus cómplices
toman en serio el contenido del Tratado. Comprendo que todos
debemos sentirnos más implicados, pero ¿cómo
podemos aceptar que un texto legislativo de esta magnitud
sea presentado en sociedad en los campos de fútbol
y en Gran Hermano?
Séptima, porque una campaña
netamente manipuladora por el "sí" es una
ofensa a los ciudadanos y a las organizaciones de la sociedad
civil; no podemos ser convertidos en meras correas de transmisión
de las aventuras de los políticos. Tenemos derecho
a exigir que, dentro de una justa autonomía y emancipación
de la sociedad civil, favorezcan que seamos ciudadanos libres,
responsables y bien informados.
Octava, porque Europa no se va a destruir
ni va a parar en el proceso de construcción, si, en
este momento, no se aprueba este Tratado en España.
Es una manipulación decir que el "no" a este
Tratado es un "no" a Europa. No es justo y no se
corresponde con la verdad.
Novena, porque el referéndum del 20F
está planteado como una segunda vuelta plebiscitaria
del 14M para el candidato ZP, y la Oposición le está
haciendo la campaña.
Por todas estas razones y algunas más, yo digo "no"
a esta propaganda-única-lúdico-festiva; digo
SÍ a Europa y a una Constitución Europea; pero,
si no cambian las cosas, yo votaré NO en la consulta
del 20F. ¿Para qué? Para que este Gobierno,
su partido y la Oposición nos tomen más en serio
y nos respeten. ¿No quiere Rodríguez Zapatero
que nos miren como los primeros de Europa en apostar por una
Europa unida y solidaria? ¿Por qué esta prisa?
Con éxito, unos y otros están consiguiendo que
Europa observe a una sociedad conducida interesadamente hacia
las urnas y sumida en la más absoluta ignorancia.
Gallardón
Maricomplejín extorsiona a los madrileños con
un afán recaudatorio muy poco "derechista"
Alberto Ruiz Gallardón,
el único alcalde socialista del Partido Popular, se
ha propuesto "freir" a los madrileños a impuestos,
dentro de su política "alejada de la derecha rancia
e inmovilista" que tan poco le gusta.
La última fechoría del niño travieso
del PP ha sido subir hasta un 55% el precio de los
parquímetros, ya de por si baratos... Para
los que nos lean de fuera de Madrid, comentar que aparcar
una hora en zona verde ya debe estar por encima de los 2 euros.
Imagínense toda una mañana... Y hay gente que
no le queda más remedio.
Gallardón está entrando en la pescadilla-que-se-muerde-la-cola
socialista: Sube los impuestos para llenar sus arcas, pero
para paliar el cabreo de los ciudadanos, se gasta cada vez
mayores cantidades de dinero en mejorar su imagen, derrochando
el dinero recaudado, por lo que tiene que pedir más
dinero para seguir publicitándose. Y así sucesivamente.
Lo último que hemos sabido es que quiere montar
una televisión pública municipal. Pues
bien, yo estoy dispuesto a regalarle mis derechos de telespectador
de la futura cadena a cambio de que me deje aparcar gratis
a la puerta de mi casa. No pido más. Ni menos.
Según
El Semanal Digital, Mariano Rajoy sería partidario
del "NO" a la Constitución Europea en la
intimidad
Según
el diario de internet
El Semanal Digital, que cuenta con muy buenas
fuentes en la calle Génova, Mariano Rajoy es
partidario del "NO" a la Constitución Europea.
Así por lo menos lo confiesa en su círculo
más íntimo, según relata este confidencial.
Nada nos extraña su opinión, pues Mariano Rajoy
es un hombre cabal e inteligente. Un poco más raro
parece que el partido que él preside destine dinero
y esfuerzos para promover un "Sí" que en
realidad muy pocos de sus dirigentes y de su base electoral
quieren. No en vano, Aznar tuvo bloqueada esta Constitución
que ahora nos esforzamos en recibir con los brazos abiertos.
Podrán justificarse diciendo que si no les tacharían
de "antieuropeos", de autoritarios o de antisociales,
pero defender algo en lo que no crees nunca es el camino.
Mientras se siga escurriendo el bulto y se renuncie
a dar batalla por las ideas, mal iremos... ¡Pedazo
de Maricomplejines!