Rajoy sorprende a propios y extraños
apoyando al líder del PP catalán en sus aventuras
con el de Esquerra
En la entrevista publicada este domingo en
“ABC” Mariano Rajoy decía bastantes cosas
con las que uno no puede sino estar de acuerdo. También
dejaba de decir otras, algo a lo que ya nos tiene acostumbrados.
Pero, por primera vez, su habitual equilibrio entre la afirmación
de oficio y la elusión consuetudinaria y tramposa,
se ha roto al respaldar una de las jugadas más innecesariamente
obscenas del partido de la Derecha española contra
sus votantes: la entrevista de Piqué con Carod
Rovira en plena crisis del Carmelo y del Tres por ciento y
en vísperas de la presentación de una moción
de censura contra Maragall por parte del PP. No sabemos si
ese era el motivo: contar con la aquiescencia de ERC.
Vale la pena reproducir completo el fragmento en que Rajoy
exhibe su identificación con Piqué:
“ABC.- ¿Apoya la entrevista de Piqué
con Carod?
Rajoy -Hay un tema de principios. El PP no es sospechoso,
tiene un modelo de Estado y tiene una política antiterrorista.
Zapatero se ha entrevistado con Carod para hablar de ETA y
del modelo de Estado. Pero que el señor Piqué
se reúna con el señor Carod para que en Cataluña
no se tapen las graves acusaciones que se han producido, a
mí eso no me parece preocupante. A mí lo que
me importa son los principios, y no las tácticas en
un momento determinado.”
Eso mismo pensábamos los que criticamos la entrevista:
que era un asunto de principios. Que el PP no sea “sospechoso”
de condescendencias con el terrorismo no quiere decir que
tampoco lo sea de sumisión al nacionalismo, siempre
que éste sea el catalán. Los ocho años
de Gobierno de Aznar, desde la defenestración de Vidal
Quadras hasta la imposición de Piqué desde Génova
13, no precisamente con el aplauso de las bases del PPC, son
la prueba. Conviene recordar algo que Rajoy conoce muy bien:
las elecciones del 14M fueron las del rechazo del PP catalán
al PP del resto de España para congraciarse —menudo
éxito— con el aplastante nacionalismo ambiental.
Las europeas confirmaron esa tendencia, si bien en tono algo
menor. Pero de ahí viene la crítica de Mayor
Oreja a la reunión Piqué-Carod, recordando que
Piqué lo marginó en su predio electoral. En
última instancia, el problema de Piqué, pero
también de Rajoy, es si el carácter nacional
español del PP es algo que se debe esconder en Cataluña
y no exhibir. O sea, que el PP sí es “sospechoso”
en materia catalanista. Y Rajoy, sospechosísimo.
En cuanto al terrorismo, siempre ha sido uno de los ingredientes
del problema nacionalista, aunque al PP de Aznar —y
también de Rajoy— les haya resultado cómodo
circunscribirlo al nacionalismo vasco. Pero la tregua pactada
por ETA y Rovireche en Perpiñán invalidó
para siempre ese subterfugio moral que ha sido, además,
un monstruoso error político. Después de que
la ETA proclamara (en un escenario repleto de banderas vascas
y separatistas catalanas) que, tras la reunión con
Rovireche, se abría una nueva era de colaboración
con el catalanismo y que como prueba dejaría de matar
en Cataluña (lo ha mantenido mientras ponía
bombas en Madrid, País Vasco o Levante), nadie puede
dudar el carácter de aliado etarra de Carod. Que Zapatero,
tras forzar su salida del Tripartito, lo haya readmitido en
la Moncloa, muestra la inmoralidad de Zapatero. Que Piqué
actúe como Zapatero muestra que su idea de la moral
se parece. Que Rajoy respalde a Piqué muestra que la
ética de Rajoy se parece a la de Piqué.
La prueba de que esta doble identificación resulta
terrible es que a Rajoy “no le parece preocupante”.
Y no le preocupa siquiera explicarse: “A mí lo
que me importa son los principios y no las tácticas
en un momento determinado”. ¡Y tanto! Como que
cuando arrastra los principios por el fango en función
de una táctica incomprensible, ni siquiera se rebaja
a darnos una explicación. Pues nos la debía
antes y ahora nos la debe aún más.
Federico Jiménez Losantos, en LIBERTAD DIGITAL
Ni
dos meses ha durado el pacto del que Rajoy se sentía
tan "satisfecho"
No es de extrañar que el PSOE manifieste
una vileza casi ilimitada al tratar del 11M, en especial la
comisión falsificadora, que no investigadora, sobre
la masacre. Tampoco sorprende que en el País Vasco
su primer y único objetivo sea aplastar al PP. Y menos
aún puede escandalizar que en Cataluña siga
vigente el pacto con la ETA y el pacto contra el PP, que son
las dos claves de la política de la Esquerra, aliado
fundamental de Zapatero. Zapatero hace lo que cabe esperar
de él. ¿Pero y Rajoy? ¿Qué
hace el líder del PP pactando con un presidente que
le toma el pelo descaradamente, que no respeta las
reglas del juego y que entiende la democracia como el ejercicio
ilimitado del sectarismo más cainita?
En política no se puede ir de bueno, de inocente ni
de pardillo, porque los tres suelen ser disfraces de la comodidad.
Y la política es, por naturaleza, incómoda,
especialmente en la Oposición. Rajoy debería
proclamar, en mi modesta opinión, que rompe toda relación
institucional con el PSOE, porque este partido se ha convertido
en el primer enemigo del PP, tratado peor que la ETA y los
separatistas por el Gobierno, y porque está llevando
a la democracia española a un callejón sin salida.
Mejor dicho: sin más salida que la que muestre Polanco.
Rajoy ha fracasado con su política de gestos
dialogantes, porque Zapatero lo ridiculiza tres veces al día,
aunque cada miércoles Rajoy lo deje a la altura del
betún. Y hay dos episodios, el silencio de
Rajoy ante la última fechoría de ZP en favor
de Polanco, el del 13M, y la reunión de Piqué
con Rovireche, que van más allá del error, salvo
que se entienda que hay errores criminales. Siempre hemos
apoyado a Rajoy, pero es imposible apoyar esta política
de esperar el fallo del contrario, como si no se estuviera
vulnerando el reglamento y no amenazara con venirse abajo
el Estadio.
Federico Jiménez Losantos, en LIBERTAD DIGITAL
Luis
Herrero da una ejemplo al PP con su denuncia sobre Polanco
ante el Parlamento Europeo
No es que los precedentes invitaran a pensar
en el heroísmo. Si Aznar no se atrevió a denunciar
a Polanco por su nombre ni siquiera cuando tras hartarse de
llamarle asesino había echado a patadas de La Moncloa
al PP y recurrió al eufemismo del Poder Fáctico
Fácilmente Reconocible, era poco probable que Rajoy
exhibiera un ímpetu legionario para denunciar el alarde
de prevaricación del Gobierno ZP que constituye la
llamada Ley Polanco. Pero una cosa es que Rajoy no vaya más
allá que un Aznar de retirada y otra, bien distinta,
que no aproveche la ocasión de hacer oposición
en serio y de hacerse respetar por Polanco, que al final es
más importante que estar bien todos los miércoles
en el Parlamento.
Rajoy ha contado, tras el malhadado referéndum del
20F con una ocasión de oro para decir “aquí
estoy yo”; y, sin alzar siquiera la voz, demostrar que
se atreve a lo que ni Aznar se ha atrevido. Se la sirvió
Luis Herrero con su denuncia de la concentración de
Poder en manos de Polanco y su valerosa defensa de la libertad
en el Parlamento Europeo, que lo ha convertido en el héroe
cotidiano de una derecha harta de tanto bucrócrata
cobardón. Y se lo puso todavía mejor el Gobierno
confirmando al otro día la denuncia de Herrero con
la fechoría del Canal+ y el Jefe de la Cabila de la
SER amenazando a tres dirigentes populares con campañas
de desprestigio personal y político si no desautorizaban
a Luis Herrero. No se han atrevido a desautorizarlo, aunque
Rajoy ha estado tibio tirando a frío en su defensa.
Pero es que ni se han atrevido a denunciar esas amenazas contra
ellos desde la SER. Pues como bien dicen los ministros y ex-ministros
del Interior, los malos tratos hay que denunciarlos. Si no
se denuncian, sólo se consigue envalentonar al matón
y correr peligro de muerte. Claro que cuando uno está
muerto de miedo, falla el valor. Para eso debería estar
el partido, que tiene una ocasión de oro para poner
a Polanco en su sitio por bastantes años. No se atreven.
Luego, que no se quejen.
Federico Jiménez Losantos, en LIBERTAD DIGITAL
A pesar de su juventud, este partido
ha contribuido de manera destacada al voto españolista
por el "no"
El
éxito del "NO" a la Constitución Europea
entre sectores importantes de la derecha española se
ha debido en parte a Alternativa Española, uno de los
principales activos de este voto españolista y europeista
en el Referéndum
para mayor gloria de Zapatero.
A su presencia en la calle se han unido numerosos actos en
las principales capitales españolas, entre los que
destaca su acto
final de campaña.
Varios cientos de personas acudieron a la llamada de AES acompañados
por una nutrida e importante representación internacional
que dio su apoyo al partido español. La razón
de la presencia de eurodiputados y cargos públicos
de otros países residía en el hecho de que "Alternativa
Española nació con vocación de encontrar
y de converger en Europa con aquellos que fundamentan su quehacer
político en los principios del Derecho Público
Cristiano", según expresa la información
publicada en su página
web.
Alternativa Española ha sabido aprovechar esta oportunidad
para recoger la sensibilidad de todos aquellos votantes del
PP que no se han sentido representados por la postura oficial
de su partido en el Referéndum. Bravo por ellos.
El PSOE, lejos de agradecer al PP
su apoyo al "Sí" a la Constitución
Europea, arremete contra el partido de Rajoy por su postura
en el Referéndum
Ni
un día ha tardado Zapatero en darnos la razón
a quienes, precisamente por españoles, europeos y liberales,
votamos ayer NO a este plebiscito a mayor gloria de su figura
política. Es difícil resumir en un breve discurso
tanta mezquindad, tanto sectarismo, tanta miseria moral y
tanta soberbia personal como los exhibidos por el Presidente
del Gobierno tras los resultados electorales, más cerca
del relincho de gozo que de la celebración cívica.
Aunque el triunfo del “sí” se lo debe al
PP, no ha tenido ni una palabra de agradecimiento para Rajoy.
Aunque ERC e IU han votado “no”, ha dicho que
nadie había perdido en este referéndum. En realidad,
nos ha pasado el resultado a todos por las narices como un
triunfo personal, que es para lo que lo convocó. Siempre
lo creímos así y por eso votamos No. Con todos
los respetos para los votantes del PP que han elegido el “Sí”
o el voto en blanco, creo que los hechos nos han dado la razón.
(...)