La radiografía
política del Pais Vasco nos revela un panorama muy
alejado de las pretensiones soberanistas del Lehendakari
Por ACh
Cuando se le oye decir al responsable del desgobierno vasco,
Juan José Ibarreche, que no va a consentir que el PP
y el PSOE decidan acerca de la voluntad soberana de los vascos
(y las vascas,) da la sensación que este patético
personaje habla respaldado por la gran mayoría de la
población donde gobierna y nada más lejos de
la realidad.
A este señor ya lo conocemos de sobra, y cuando habla
como un caudillo iluminado en nombre de su "pueblo",
habría que preguntarse, dónde están y
lo que es más importante, cuántos son esos que
él denomina "vascos y vascas"
Para ello vamos a hacer algunas reflexiones acerca de la implantación
que ha tenido y tiene el nazionalismo vasco desde las elecciones
de 1986 hasta la actualidad.
Utilizaremos la información disponible del propio Departamento
de Interior del Gobierno Vasco. ¡Qué mejor que
sus propios datos para dejarlos en evidencia!
Empecemos en primer lugar por el voto de los no nacionalistas.
Esta gráfica representa la evolución
del voto no nacionalista en el País Vasco desde 1986
hasta las últimas elecciones del 2001. Su interpretación
no ofrece ninguna duda. Al contrario de lo que pueda parecer,
y muy a pesar de la cantinela nacionalista de que el PSOE
y el PP están en las últimas, nada más
lejos de la realidad. Los partidos no nacionalistas no han
hecho más que aumentar en número de votantes
durante todos estos años y la tendencia al alza se
mantiene como se puede comprobar.
Algo que como mínimo se puede calificar de meritorio
teniendo en cuenta la presión mediática y terrorista
a la que están sometidos los votantes no nacionalistas
en el País Vasco.
Por eso cuando el Gobierno Vasco habla de que el voto no nacionalista
esta fracasando, simple y llanamente es una falacia que no
se sostiene.
Ahora pasemos a analizar la gráfica de los partidos
nacionalistas:
La línea roja que representa al nacionalismo
vasco es la imagen del estancamiento y no tiene nada que ver
con la gráfica anteriormente comentada. Y a la vista
está. Porque desde 1986 no fueron capaces de superar
el techo electoral que obtuvieron ese mismo año con
776.706 votos (alrededor del 40% del electorado). Más
bien desde ese año la tendencia fue a la baja, llegando
en algunas convocatorias electorales a perder hasta 200.000
votos con respecto a 1986. ¡¡Ver para creer!!
Durante todos estos años han estado atrapados bajo
su propio techo electoral y a una distancia muy considerable
de la línea azul que marca el total de votantes vascos.
¿Donde está el apoyo creciente de la ciudadanía
a los partidos nacionalistas si en número, siempre
han sido practicamente los mismos y aún en sus mejores
momentos nunca han llegado poco más allá del
40% del censo electoral.? ¿Este porcentaje es una "mayoría"
suficiente que avala la independencia del País Vasco
para constituirse en un estado independiente? ¿Quién
se cree este disparate?
Lo único que desde el año 1986 ha sido creciente,
es el voto no nacionalista y además de forma constante.
A la vista de estos resultados, los nazionalistas
más bien tendrían que estar muy preocupados,
ya que la diferencia se acorta cada vez más, en un
proceso que aunque lento, parece ya imparable, tal y como
reflejan los resultados electorales.
No debemos tampoco perder de vista que éstos que se
llaman nacionalistas democráticos, desde hace 30 años
llevan sacando partido de la "ventaja" miserable
que proporcionan los asesinatos, los chantajes, y los explosivos
de ETA. Organización terrorista encargada siempre de
mover el árbol, para que después los que se
califican de "no violentos" recojan los frutos.
¡Qué burla a la democracia y qué insulto
a las normas de convivencia más elementales!
Otro detalle que también es necesario comentar y que
llama poderosamente la atención es que normalmente,
en las capitales de provincia y en general en las ciudades
importantes no suelen ganar los nacionalistas.
La explicación es contundente y muy
conocida en el País Vasco, se llama el VOTO DEL MIEDO.
Esto quiere decir que en los pueblos pequeños y zonas
rurales en general, donde se conocen todos por el nombre o
simplemente de vista, el chantaje y la intimidación
de los criminales de batasuna impiden que la gente pueda expresar
su voto con libertad.
Sólo en las grandes ciudades donde la ciudadanía
pasa más desapercibida se acude a las urnas sin el
temor a ser señalados por la mafia nacionalista.
Por eso donde se respira más libertad, la alternativa
nacionalista queda siempre en evidencia y las cifras de votantes
están ahí para demostrarlo:
Capitales de provincia
Votos Nacionalistas
Votos No Nacionalistas
Vitoria
48.825
92.603
San Sebastián
58.819
61.443
Bilbao
105.482
128.857
Otras ejemplos:
Núcleos de Población
Votantes Nacionalistas
Votantes No Nacionalistas
Baracaldo
22.798
39.499
Guecho
28.059
29.505
Irún
14.566
21.012
Santurce
13.266
17.312
Basauri
13.817
16.958
Rentería
11.934
12.620
Sestao
7.820
12.217
Lasarte
4.808
6.983
Ermua
2.789
8.350
Los nacionalistas en el conjunto del País
Vasco han conseguido en las últimas elecciones autonómicas
un 41% de los votos pero sin contar con el apoyo mayoritario
de las capitales de provincia ni de la mayor parte de las
ciudades más importantes.
Las capitales y las ciudades más importantes del País
Vasco - así como la provincia de Álava con el
60% de los votos- dijeron un No claro, alto y contundente
al nacionalismo vasco.
Preguntas obligadas:
¿Es viable la construcción de un estado independiente
sin el apoyo mayoritario de las capitales de provincia y de
los núcleos población más importantes
y estratégicos del País Vasco, incluyendo una
provincia entera llamada Alava?
¿Es viable la construcción de un estado independiente
contando principalmente con el balón de oxigeno de
las zonas rurales más marginadas que precisamente son
el feudo particular (casualidades de la vida) de los proetarras
de batasuna?
¿Cómo pueden ser legitimas unas elecciones
en un ambiente tan sectario, criminal y mafioso que se parece
más a la Yugoslavia de Milosevich, que al de una región
de Europa occidental, moderna y civilizada?
Y que decir de la Comunidad de Navarra, que el nazionalismo
vasco quiere anexionar como si se tratara de chalet adosado.
Otra patraña más que casi no merece la pena
ni comentarla porque causa ya vergüenza ajena por no
decir risa.
El apoyo popular a los nacionalistas vascos en Navarra es
prácticamente inexistente.
Y esto no hace falta demostrarlo con datos porque es una realidad
incuestionable. No obstante para los que tengan dudas pueden
ver a continuación la composición del Parlamento
Navarro resultante de las elecciones del 2003.
La coalición EAJ-PNV/EA en Navarra
solo obtiene 4 escaños de un total de 50. ¡¡Vaya
glorioso triunfo!!
Por eso cuando un personaje como Ibarreche dice hablar en
nombre del pueblo vasco, habría que preguntarse a quién
se refiere.
El problema de Ibarreche es que sus propias mentiras de tanto
repetirlas al final él mismo se las ha acabado creyendo.
Y los nacionalistas vascos llevan 30 años mintiendo,
hablando sin ningún derecho en nombre del pueblo vasco
en plural y llegando a tal grado miseria moral que ya no pueden
prescindir ni de los votos manchados de sangre de ETA.
Presentar un plan de independencia con este curriculum
aparte de ser un insulto a la inteligencia de todos los españoles,
es sencillamente delictivo.
Colaboración dedicada a la
memoria de Gregorio Ordoñez en el 10º Aniversario
de su asesinato por la banda terrorista ETA.